Artículo PES 2018. - PES 2018: No vuelve el Rey. Llega el emperador.

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La industria del cine ya daba sus primeros coletazos a finales del siglo XIX. Sin embargo, la era del videojuego es muchísimo más joven, impactando de lleno en la sociedad en las últimas décadas del siglo XX. Por eso, cuando hablamos de videojuegos y de historia, todo se mide bajo una manta fina y aterciopelada, en un espacio muy reducido donde no hay mucho trecho que abarcar ni mucha historia que contar.

Entre las pocas historias que los más viejos del lugar cuentan, o tal vez deba decir leyendas de la mitología del universo de los videojuegos, en este caso que nos compete de la mitología de los videojuegos futbolísticos, está la de que la saga Pro Evolution Soccer fue en su día el amo total y absoluto de toda la comarca del fútbol virtual.

Imagen de Red Card

La comarca estaba habitada por Fifa, Red Card, Champions League, Esto es Fútbol, This is Football, Football Kingdom y un larguísimo etcétera. Pero el rey, era y lo será por siempre en el recuerdo Pro Evolution Soccer.

Pro Evolution Soccer porta una estrella atípica en esto de los videojuegos. Tiene alma, magia, pasión y quizá ternura. PES solamente se entiende cuando te sientas con él y le miras a los ojos mientras él te toca el corazón, y quien sabe si el alma, la patata y las entrañas.

Pero por encima de todo, la estrella que porta Pro Evolution Soccer son sus seguidores. Un día nos apuñalaron en lo más profundo de nuestro ser con la daga dentada de la ilusión, y sacar esa daga a contra diente es doloroso.

Todo fue un reinado próspero y dorado. Pero un día, el Rey abdicó. Colgó el trono en otra cabeza y se fue. No dijo nada. Solamente se fue, dándole la espalda a su corte. Se fue, y la comarca echó a llorar. La era de la Ps3 será recordada por ser ese punto de inflexión en el que una persona se niega a perder a quien se ha ido, sin comprender que cuando algo o alguien se va de tu vida, a lo mejor es que el camino debía tener un punto y final.

¿Qué es lo peor de las historias de amor cuando se acaban? Que se acaban.

Y el reinado de PES se acabó. PES había muerto, Igual que un día Ronaldinho dijo que se había cansado de ser el mejor y que su grandeza había quedado sepultada bajo el recuerdo de quien fue el mejor.

Sin embargo, el poder de la estrella de PES, sus seguidores, cogieron sus palas y salieron a cavar, tumba a tumba. Cementerio a cementerio. Necrópolis a necrópolis.

Un día un tipo llegó corriendo al pueblo, asfixiado y jadeante. Aseguraba que el Rey había vuelto. Todos acudieron en masa.

Sin embargo, solamente fue un espejismo.

Los falsos avisos se sucedieron durante todo el siguiente reinado. Cada año se decía aquello de que el Rey había vuelto. Pero lejos de la realidad, el Rey nunca volvió.

No volvió porque simplemente murió. ¿Y qué es lo peor de las cosas cuando se mueren? Que se mueren.

Y ya está. El Rey PES murió en Ps2. Y la leyenda se asegurará de portar durante el resto de la historia lo que verdaderamente ocurrió en aquella época, que Pro Evolution Soccer fue durante su reinado el mejor de los reyes que se recuerdan.

Estamos en el año 2017. Por delante, a escasos meses, semanas y días, PES 2018.

He vuelto a leer que el Rey vuelve. Yo digo que no. Yo digo que el rey murió pero que ha llegado el Emperador. El monarca soberano de este imperio que ha creado y que tiene como vasallos a todos los demás reyes.

Pes 2018 es el emperador. ¿Sabéis cuál es el único país en el mundo que tiene como monarca reinante en la actualidad un emperador? Japón.

Y solamente podía ser en Japón. Donde a veces se alinean cuatro genios y crean genialidades, donde a veces dejan de ser tan suyos para abrir esos rasgados ojos y mostrarle al mundo dónde nacen las leyendas.

Pes 2018 será leyenda, independientemente de que tenga un reconocimiento acorde en ventas. Que nunca se os olvide. Porque yo ya os lo avisé. Ha llegado el emperador. Que no te lo tenga que decir él, porque seguro no será tan delicado como yo. Él te meterá tal sopapo que te dejará temblando y te hará retroceder dos pasos en la vida hasta que comprendas que a las Leyendas no se les da la espalda. Que nunca fuimos cobardes, si acaso esclavos de esta daga dentada que un día el Rey nos clavó en lo más profundo y que ahora el Emperador tratará de petrificar por el resto de nuestros días y de nuestra historia, que esa, también es Leyenda.

 

Carlos González Bravo.

 

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