Kurosakicarlos - Análisis PES 2020

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         Un puedo y no quiero

Cuando parecía que Konami tenía encarrilado el final de gen tras un inicio bochornoso con PES 2014, PES 2020 nos baja a la tierra y de paso nos recuerda por qué la saga sigue estancada en el más ponzoñoso de los fangos.

En uno de los mejores años que se recuerdan en cuanto a Gameplay, al menos desde la generación de PS3-Xbox360, Konami tira por la borda todo el trabajo con un plantel de modos en caída libre y un Online indigno de los tiempos que corren. Todo ello con el run run de una demo que para muchos poseía una libertad de movimientos y regates que en el juego final se han evaporado. Un año más, Konami ha ganado el GOTY de la pretemporada, dónde nos cautivaron con sus promesas, marketing y novedades que nunca han llegado a ser una realidad.

            Más real que nunca

Y es que así es como habría que definir la jugabilidad de Pro Evolution Soccer 2020, estrechando el espacio entre videojuego y realidad como nunca antes lo había conseguido la saga. Nueva animaciones para todo tipo de contextos entre los que destacar los regates, paradas de los porteros, bloqueos de las defensas o remates a portería. Es fundamental posicionar bien a tu jugador a la hora de disparar a portería o de filtrar un pase, así como conocer al dedillo la pierna buena del atacante.

Mención especial a la estrella no ya de PES 2020 sino de la saga, un balón que ya parecía perfecto pero que mejora aún más, con efectos y trayectorias muy reales. Nos impresiona el retroceso o efecto que toma a veces tras repeler en un rival, se siente totalmente libre e impredecible.

Los controles orientados y cambios de ritmo son otro punto en el que se ha trabajado. Un buen sprint en el momento justo con un jugador rápido puede romper una defensa rival. Un control orientado en mediocampo con un centrocampista habilidoso puede ser definitivo para encontrar línea de pase que genere ocasión de gol. Ese eje baricentro que presentaba PES 2014 se ve plasmado en cierta medida en PES 2020, siendo fundamental conocer ya no solo la pierna buena de cada jugador sino su corpulencia, agilidad y stats de regate y técnica. En definitiva, factores intrínsecos de cada jugador que marquen la diferencia como así vemos en la vida real. En eso Pro Evolution Soccer no tiene competencia.

La guinda de esta mejoría en el gameplay la pone la nueva cámara de retransmisión, con cierto aroma a Fifa 94 y aquella cámara con un ángulo tan particular. Lo mejor es que cada estadio posee su propia cámara, algunas se ven más lejos, otras más cerca, algunas con más profundidad y otras con menos rotación. Sin lugar a dudas uno de los grandes puntos de este nuevo juego.

Luce bien, pero luce igual

Y es que salvo ciertos matices en el césped de algunos estadios, la iluminación, texturas y gráficos en general son exactamente los mismos. Todo luce bien pero el estancamiento tecnológico es evidente. El motor (o quién sabe si el hardware) ha tocado fondo y no tiene pinta de que vayamos a ver un gran cambio en próximas entregas salvo cambio de motor. El cambio más importante de la generación se dio en PES 2019 en el que gracias a la tecnología Enlighten se consiguió una iluminación diurna y nocturna espectacular.

Recordamos que como dijo hace varios años Robbye Ron, community manager de Latinoamérica en una de las entrevistas que le realizábamos aquí en PES Universe España, si Konami no ha incorporado un creador de estadios es debido a que el sistema de iluminación no podría adaptarse a cualquier estadio generado por un usuario, de ahí el gran trabajo que ha logrado la compañía con la iluminación.

Inteligente pero no tanto

La Inteligencia Artificial de PES 2019 fue el principal punto negro que mermó la experiencia, en especial para el jugador offline. Pes 2020 prometió conseguir una IA más humana y sobre todo más imprevisible que no buscara realizar constantemente los mismos regates, pases y jugadas. Un video que realizó un usuario cuando salió la demo demostraba cómo la CPU realizaba 100 ataques diferentes, entrando por banda, por el centro, disparando de lejos, regateando, buscando paredes, triangulando y dándose así hasta más de 100 tipos de situaciones diferentes. Esto es una realidad, pero el comportamiento sigue siendo muy limitado. Jugadores como Neymar o Messi no encaran, no buscan ser determinantes. Los jugadores tanto compañeros como rivales se quedan paralizados en muchas ocasiones, se dan muchos rebotes incontrolables, defensas pasándose el balón entre ellos constantemente, comportamientos de equipo que no se corresponden con el resultado (ir perdiendo y seguir defendiendo) etc. El curso lo aprueba, pero a este PES le falta estudiar mucho para ser lo inteligente que aspira ser.

Hemos sido engañados

Konami es capaz de engañarte pero por lo legal. Ambiguamente. Te confunde, te da el envoltorio, de hecho te da el caramelo y su envoltorio pero lo que no te cuenta es que el caramelo está tan podrido que huele hasta el plástico que lo envuelve. Es lo que se desprende de las múltiples declaraciones en las que nos anuncian una Super Liga Master renovada, siendo este el 2/3 año de desarrollo (el año 1/3 tuvo cero novedades) y habiendo logrado la mejor Master de todos los tiempos. Enseñan cuatro cinemáticas y el caramelo sabe delicioso incluso en Junio. Pero llega Septiembre y tenemos la misma liga Master de año anteriores con cinemáticas y corrección de errores (que no son novedades aunque las intenten vender como tal) de horarios de los partidos, calendario o fichajes.

Por eso es mejor hablar de una Liga Master arreglada antes que revolucionada. El modo es por fin jugable, y eso ya es un paso. Los fichajes que se dan se basan en webs estadísticas como TransferMarket haciendo que los jugadores que fiche el usuario o la Cpu sean acordes a la realidad. No veremos al Valencia fichando a Messi así como no veremos fichajes desproporcionados con respecto al presupuesto de los clubes. Por poner un ejemplo, empezando una Master con un equipo de la segunda división española será muy difícil fichar jugadores de primera división, tanto por salario, coste del fichaje como por la ambición del jugador de primera que no quiere bajar de división.

Esto sí es preocupante

Y mucho. El modo estrella de Pro Evolution Soccer es My Club, y todo lo malo que pueda decir del modo se quedará corto. Porque lo bueno es…que no hay nada bueno. Un modo que supuso en PES 2015 un inicio esperanzador, es 5 años después un modo peor. No solo no han incorporado ninguna novedad sino que han erradicado cualquier tipo de evento, torneo…incluso la compra de representantes especiales con GPs (monedas del propio juego) se ha eliminado. Toca pagar con dinero de verdad para tener a los mejores, si bien es verdad que es sumamente fácil hacerse con un equipo plagado de estrellas en cuestión de ¿minutos? Esto hace que el modo pierda todo tipo de aliciente desde el primer día, reduciéndose la experiencia a jugar partidos para subir de divisiones. Un online que está lejos de ser digno de este siglo. Lag, input lag, tiempos de carga exasperantes, barra libre para cheaters, laggers…se dan múltiples situaciones donde no es posible controlar el juego, con rebotes y choques multitudinarios entre atacantes y defensas. El tiempo de respuesta a cada comando es lento, teniendo que anticipar previamente cada jugada como si se tratase de un JRPG por turnos donde anticipas el pase y el rival anticipa el robo. De locos.

No hay mercado real, no hay app para realizar fichajes o preparar la estrategia desde el móvil o el Pc. My Club es un solar donde permanecer varias semanas será todo un hito de la paciencia.

Lo demás, sigue siendo lo demás

El resto del juego es un calco al de años anteriores. Modos como Ser Leyenda, Temporadas online, Liga, Copa, Edición, Entrenamiento…son un corta y pega.

Se han conseguido nuevas licencias como la de la Juventus (en exclusividad) el Manchester United o el Bayern de Munich. Perfectamente recreados tanto estadios como rostros de los jugadores. Asimismo se han recuperado las segundas divisiones italianas y españolas y se mantienen las ligas rusas o turcas entre otras que se consiguieron el año pasado. Eso sí, todas las competiciones tendrán marcadores genéricos.

El apartado sonoro sigue siendo muy pobre. Los efectos de partido y los comentaristas son para llorar. El listado de canciones es ligeramente superior al de otros años, y ahí se ha subido algo el nivel.

Puede ser una buena opción, pero…

Tienes que tener claro que este PES es poco ambicioso, que no crece y que si acaso se limita a hacer jugable sus modos offline. Online cae en barrena y solamente se atisba el suelo. Posiblemente sea el momento de recoger los bártulos y pensar que para este Online, mejor prescindir de él en posteriores años. Indigno de una saga de leyenda. Indigno de Konami. Indigno para el consumidor que se gasta 70€ en un producto. Para ese consumidor que sigue preguntándose qué demonios es Match Day o dónde está Proyect Eleven. Para ese consumidor que año tras año cae en la trampa. La de las promesas incumplidas y el trabajo mal hecho. Lo peor de todo es que esto no es un quiero y no puedo. Eso es lo preocupante, que es un Puedo pero no quiero. Y así, Pro Evolution Soccer nunca terminará de despegar.

Nota Final: 7,5

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